El dolor de Dios - Luis Carlos Ospina Romero - Books -  - 9781793930309 - January 11, 2019
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El dolor de Dios

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¿POR QUÉ EL HIJO ETERNO DE DIOS SE HIZO HOMBRE Y MURIÓ EN UNA CRUZ?, El Dios cristiano no es el dios estático de los filósofos griegos de la antigüedad, sino el Dios que sufre, un Dios activo y apasionado. La imagen del Dios del mundo y de la cultura griega pasó a la tradición clásica como el Dios a quien no afectan de ningún modo los acontecimientos del mundo, un Dios que no está sometido a la pasión ni puede cambiar en sí mismo. A esta concepción de Dios responden Moltmann y Kitamori: el dolor de la cruz no fue solo dolor del Hijo ni tampoco dolor del Padre sino dolor de las dos personas que son un solo Dios. Como dijo Bonhöffer Un Dios que no sufre no puede liberar. PERO ¿DE QUÉ TENEMOS QUE SER SALVADOS? EXPIACIÓN BASADA EN LA BONDAD Y SABIDURÍA DE DIOS QUE QUIERE SIEMPRE LO MEJOR PARA EL Y SU CREACIÓN. Jesús no nos salva de la primera muerte sino de la segunda muerte. Jesús no nos salva de la primera muerte sino de la segunda, puesto que todos somos pecadores y merecemos la muerte eterna por nuestras trasgresiones. Él carga sobre sí todos los pecados y paga con el valor infinito de su vida nuestro rescate. Dios lo resucita porque Él es inocente, sin pecado, y con Él, todos los que le aceptamos recibimos la vida eterna que Él ha conseguido para nosotros. Por eso Ezequiel 18 afirma que "el alma que pecare esa morirá". Aquí, evidentemente, no se está refiriendo a la primera muerte -de la que nadie se libra- sino de la segunda. Sin embargo, Dios da la solución a este problema mediante Jesucristo: Él sufre la muerte que nos correspondería a nosotros, es decir la muerte segunda. Ahora bien, para recibir la vida eterna, debemos reconocer que somos pecadores, y convertirnos, apartándonos de toda iniquidad, y aceptar la vida y muerte de Jesús por la nuestra. Si cuando sufrimos la muerte primera estamos unidos a Cristo, ésta no provoca una separación espiritual de Dios sino que se puede recibir con paz en el alma y esperanza en la resurrección gloriosa, porque nuestros pecados han sido perdonados por medio de la sangre de Jesucristo.¿Por qué Jesús, -que soportó con suprema entereza y dignidad los múltiples tormentos de que fue objeto, incluida la misma crucifixión, que ya fue en sí misma la más grande tortura inimaginable- en el momento de morir, se sintió abandonado por Su Padre?¿Por qué Él no pudo seguir experimentando la comunión con Su Padre, como es normal que suceda con todo creyente verdadero que confía plenamente que Dios le resucitará en el día final?La respuesta no puede ser otra que Jesús fue hecho pecado por nosotros (2a Corintios 5:21). Cargó con nuestros pecados, y sufrió, no la primera muerte que no le correspondía, sino la segunda muerte, en nuestro lugar, la paga de nuestro pecado que cayó sobre el inocente, para que nosotros fuésemos declarados justos y salvados por su sangre. Al contrario de la primera muerte que no implica separación de Dios, la segunda muerte es el juicio y condenación eterna y la separación total de Dios.

Media Books     Paperback Book   (Book with soft cover and glued back)
Released January 11, 2019
ISBN13 9781793930309
Pages 172
Dimensions 156 × 234 × 9 mm   ·   249 g
Language Spanish  

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