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Santuario: Aventuras En El Paleolitico Ruben Ygua
Santuario: Aventuras En El Paleolitico
Ruben Ygua
El paisaje no podrÃa ser más hostil, algunos arbustos miserables trataban de sobrevivir entre las piedras en un terreno seco y polvoriento. La sequÃa habÃa transformado el territorio, las fuentes de agua desaparecÃan poco a poco y las grandes manadas de herbÃvoros habÃan emigrado. La abundancia de vegetales, frutas y semillas era apenas recuerdo de un pasado no muy distante, y los clanes humanos regresaron a una vida nómada. Cierto dÃa uno de esos clanes, poco más de media docena de hombres y algunas mujeres con sus hijos, encontraron, al borde del desierto, a un hombre que parecÃa aguardar pacientemente, sentado sobre una piedra. Era un individuo joven, alto y muy delgado, vistiendo extrañas mantas de color blanco, a su lado habÃa un ciervo recién abatido, cuando dos cazadores se aproximaron cautelosos el hombre les habló en su idioma, ofreciéndoles compartir la carne. Era un gesto insólito en esos tiempos de escasez y hambre, los cazadores quedaron sin saber cómo reaccionar, podÃan simplemente matarlo, o expulsarlo de allà robando la carne. Observaron que aquel individuo no portaba lanza o cualquier otra arma, eso les tranquilizó y no demoró para que alguien encendiera una hoguera mientras sus compañeros desollaban el animal, el resto del clan se aproximó tÃmidamente. Aquel no era un buen lugar para acampar, pues no habÃa ninguna fuente de agua cercana. Entonces, mientras la carne asaba en la hoguera, el hombre caminó hacia un lugar a pocos metros de distancia y comenzó a excavar con un palo, pidiéndoles que le ayudaran. Ante la insistencia de aquel individuo extraño, algunos cazadores golpearon la dura superficie con sus lanzas, pero la mayorÃa simplemente lo observó sin comprender los motivos para esa actividad debajo del sol implacable del medio dÃa. Fue entonces que ocurrió el milagro. La tierra que extraÃan, seca y dura, se hizo más oscura, contenÃa cierta humedad. Sorprendidos, todos comenzaron a ayudar, y poco después brotaba un lÃquido de color marrón que llenó el pozo y se derramó serpenteante sobre la superficie árida y agrietada. Algunas horas más tarde se habÃa transformado en una fuente de agua cristalina, fresca, abundante. Aquel hombre sabÃa exactamente donde deberÃan excavar, para los cazadores habÃa sido una intervención de los dioses. Fue asà como todo comenzó. Los años transcurrieron, y el paisaje cambió. El hombre, cuyo origen nadie conocÃa, se habÃa establecido en el oasis y siempre que encontraba a las personas, disipaba su natural desconfianza ofreciéndoles alimentos y agua. Hablaba perfectamente varios dialectos nativos, jamás se mostró agresivo, curaba a los enfermos, cuidaba de las fracturas y heridas de los cazadores usando hierbas maceradas que transportaba en sus sacos de cuero. La mortalidad infantil, elevadÃsima, en pocos años se redujo, después que el visitante comenzó a ayudar a las mujeres embarazadas. La noticia se propagó rápidamente, y otros clanes se presentaron con ofrendas, la población del oasis aumentó. Comenzaron a llamarlo Patesi..."El Hombre que ayuda".
70 pages
| Media | Books Paperback Book (Book with soft cover and glued back) |
| Released | May 21, 2019 |
| ISBN13 | 9781099607172 |
| Pages | 70 |
| Dimensions | 216 × 279 × 5 mm · 249 g |
| Language | Spanish |